Ceremonia Patricia y Ariel

Ceremonia Patricia y Ariel

Quizás esta Boda rompe récords en mi registros. 

En primer lugar, es la Boda que más lejana me ha tocado registrar: quizás algo más de 13000 Kms. (Antes ya había hecho una lejana en las Islas Canarias pero ésta es algo más lejos). En segundo lugar, la cantidad de asistentes a la Ceremonia: 7, Fotógrafo incluído.

Venaus, queda en al hermosa región Piamontesa de la provincia de Turín, y que tiene algo más de 900 habitantes, pero con muchísimos años más de historia rodeados por alpes que le brindan una increíble vista del que goza en su ubicación de valle.  Una pequeña ciudad que tiene entre sus calles antiguas casas paredes anchas de piedras, con los graneros debajo y espacios donde solían proteger a los animales en los crudos inviernos.  Donde el agua de la nieve puede beberse directamente de las canillas que la vierten. Donde la gente es amable y se alegra de recibir a alguien que no habla su idioma, pero que, en su generosidad te hace sentir cómodo. Bello, tranquilo, y amable.

Ese es el lugar que Patricia y Ariel eligieron para dar el Sí. Un lugar que era lo conectaba a Ariel con parte de su pasado y que eligió para que Patricia también se enamorara y lo haga suyo de alguna manera. Después de todo, vamos donde va el Amor.

En un sábado soleado, sin vientos como los días previos, la ceremonia Civil se llevó a cabo en el Municipio de Venaus, donde Nilo - el Intendente - ofició de máxima autoridad de esta ceremonia donde los casamientos quizás no son moneda corriente. 

Tuve el honor de registrar esta Boda. De compartir con ellos este momento tan importante donde una nueva oportunidad se habría ante ellos y también, no pude resistirme a la invitación por parte de la Novia de ser Testigo y poner mi firma: Fotógrafo y Testigo. En Venaus. Italia. Que más podía pedir? Ah sí, lo olvidaba: la comida Italiana que compartimos con el resto de los invitados con 6 platos diferentes de los cuales, no podría decidir cual de todos era el mejor. Italianos, damos gracias a ellos, por sus paisajes, generosidad y amabilidad con las que nos recibieron.

Patri y Ariel

Patri y Ariel

Nuevos caminos. Nuevas decisiones. Nuevas Oportunidades.

Siempre hay una segunda oportunidad. Siempre hay  nuevos caminos para recorrer y siempre hay luz hacia donde decidamos ir con convicción. No hay duda de eso. Cuando decides ir por lo que querés y dejas atrás todo convencido que lo que vendrá siempre será mejor, nada puede salir mal.

Una segunda oportunidad también significa entregarse. El universo nunca te abandona y de alguna manera te acompaña con toda la experiencia adquirida previamente a disfrutar desde otro lugar - emocional y físico - un nuevo presente. Siento que todo lo que cargamos nos deja mejor parados para lo que vendrá, de alguna forma la distancia, experiencia y una mirada más relajada sobre nuestras vidas nos permite disfrutar mucho más de un presente y concentrarnos en lo que realmente importa: el compartir. Momentos, miradas, risas, gestos. Todo lo demás, es un accesorio.

Esta es parte de la Historia de Patricia y Ariel que deciden decir una vez más "Sì, accetto" (Sí, acepto) en un pequeñísimo y antiguo pueblo de Italia llamado Venaus, rodeados de un entorno magnifico para esta historia de amor. Y éste es el pequeño resumen de la sesión que hicimos horas antes de su intima Ceremonia.

Valencia

Valencia

Valencia

Emprender un viaje de nuevo. Después de... 4 días? Ya no recuerdo los días que estuve en esta ciudad y donde me reencontré con mi amiga Noe. 

Años sin vernos, abrazarla fue recordar cuánto disfrutaba de su compañía. Ahora ya con una familia formada, siempre hay cambios en las vidas de las personas pero no siempre las personas cambian. Y eso es bueno. 

El hecho de haber pasado desde la casa de un conocido de Córdoba  a la otra de una vieja amiga con familia y el sonido de la voz y las risas ya familiares hicieron que olvidara de alguna manera que ya no estaba en España. No cuesta demasiado acostumbrarse a lo que nos hace sentir cómodos, las tonadas, palabras utilizadas, ironías y formas de pensar. Lo necesitamos por momentos. Todo este tiempo he estado solo de alguna manera (acompañado pero con muchos momentos de estar solamente conmigo)

Marco, el esposo de mi amiga me recibió en la estación de Omnibus de Valencia con un cartel a mi nombre escrito en fibron negro sobre un Currículum Vitae tras un abrazo fuerte, a los segundos rompió en mil pedazos ese papel al grito de: "Esto ya no es necesario! No lo voy a necesitar más!" Su cara de alegría era notable y yo exclamé: "¿Eh! Qué pasó?!" A lo que respondió que acababa de firmar un contrato para tener su propio Bar. Me alegré mucho y lo abracé de nuevo. Nada puede superar la alegría de conseguir lo que deseas y concretar parte de tus sueños. Y que esos sean también la tranquilidad de sostener a tu familia y sentirte útil. 

Hablamos en el Camino de lo que significaba tener un Bar aquí en España, de sus experiencias en el rubro y de todo lo que haría. Su entusiasmo era contagioso a pesar de que solo lo había visto 5 minutos muchos años atrás y ni siquiera recordaba su nombre. Marco. Portugués. Piolazo como decimos los cordobeses. Guay como dicen los españoles. No sé cómo lo dicen los Portugueses. 

Nos fuimos hasta su casa y abracé a mi amiga fuerte cuando la vi. Quisimos hacerle la broma de que Marco no me había encontrado pero Noe ya me conoce demasiado y sabía que me estaba escondido en el pallier. Ya era de noche y las risas y gritos me hicieron saber que no había problemas con el volumen de la voz: aquí todo el mundo habla en voz baja. Risas, alegría de encontramos y la misma forma de hablar hicieron que me sintiera cómodo inmediatamente. Y la mesa preparada.

4 días de mesa lista con comida casera en demasiada abundancia que se transformaban en lugar de charlas y reunión. Desayuno, almuerzo, merienda y cena. La excusa perfecta para ponernos al día con todo de nuestras vidas sin tantos años de vernos. Ni siquiera sentía la necesidad de salir a ver la ciudad por momentos...

Saber y entender. Ponerse  en el lugar del otro y comprender las decisiones que lo llevaron a su presente es sin dudas un recordatorio de porque hemos tomado las las propias y que tan dispuestos estamos a perder (o dejar atrás) algunas cosas por simplemente conseguir o sentir otras. 

No debe ser fácil dejar un país atrás. Una familia. Un entorno. No debe serlo. Para algunos es más difícil que para otros. Todavía recuerdo el día (y me hace compréndelo hoy) en que mi madre despedía a mi tío que se iba a vivir a Suiza. No paraba de llorar y yo, con bastantes años menos no comprendía demasiado el concepto de "distancia" en lo que a separación física significa. Para mí no era tan complicado: se iba a otro país, pero se iban a poder seguir viendo cada tanto e iba a estar bien. 

"No es tan simple, vos no entendés Lisandro" respondió mi Madre entre llantos en la vereda de la casa de mis abuelos. 

Hoy quizás lo entiendo mejor. No por mi historia en sí, sino por lo que uno va escuchando y compartiendo en un viaje. Simplemente no puede ser indiferente al sentimiento de desarraigo por más que para algunos el "irse" no sea tan doloroso como para otros. 

Entre comidas caseras (la "Italianidad" de mi amiga Noe se hace notar en la comida) vinos blancos italianos y algún que otro tinto, las charlas fueron el centro de nuestro encuentro. Y cuando caminábamos por la ciudad, nos adelantábamos del resto de la familia y seguíamos compartiendo lo que nos pasaba, lo que nos gustaría, y que nos había llevado a este presente. Varios años sin vernos es bastante agua bajo el puente como reza el dicho. 

Valencia es una hermosa ciudad también (no la recorrí demasiado por lo arriba expuesto) pero me sentí cómodo con su aire y espacios. Además tiene mar y siempre es linda una ciudad con Mar y arena.

Fue un encuentro "personal" estos días. Fue volver a recordar a personas que ya no están en nuestras vidas de alguna manera y entender a la distancia del porqué de eso, con una visión más clara de todo. La distancia del tiempo es un cristal pulido que permite ver todo más claro. También fue hablar de las historias inmediatas desde otro lugar y darme cuenta de lo mismo: el porqué del presente. El reprocharme algunas cosas pero, como dice Sabina en la canción Entre dos camas vacías: "cada vez que me confieso me doy la absolución"

Creo que es lo más sano. Perdonarse. Pero sin antes pasar por el proceso de dolor interno que produce haberse dado cuenta de todo lo que llevó a eso. 

El último día decidí ir solo a caminar y llegarme hasta el Parque de la Ciencias de Valencia, un conjunto arquitectónico de diseño orgánico blanco que como grandes naves espaciales toman por asalto un sector de la ciudad donde los visitantes quedan como pequeñas piezas de ese entorno lleno de hierro, cristales y agua. Hermoso. Desafiante. Hipnótico también. Si les gusta la arquitectura y el diseño este es el lugar que deberían visitar de venir a Valencia. 

Caminé por varios kilómetros la ciudad al lado de un viejo río seco hoy convertido en parque donde la gente disfrutaba de un día feriado por San Vicente del sol con actividades al aire libre, tirados al sol en el pasto y con la compañía de sus perros corriendo buscando la pelota que tiraban. Algunos en bicicletas, otros corriendo otros simplemente como yo caminando en silencio solos disfrutando de una ciudad en silencio un día lunes. Mañana ya debía dejar esta ciudad. 

Al regresar de la Ciudad de las Artes y Ciencias decidí desviarme y me crucé con el desfiles de las Fallas con sus Falleras en su vestimenta típica de Valencia: bellísimos vestidos con encajes, brocattos, peinados y sonrisas enormes en sus caras acompañadas por algunos hombres vestidos típicamente para la ocasión. Es hermoso ver todo esto. Las tradiciones son algo que me encanta observar y las siento como si fuesen parte mía de siempre. 

Ya era momento de volver. Un sándwich acompañado por un agua de manzana verde sentado viendo la gente pasar fueron el almuerzo. Decidí buscar el camino conocido para encontrarme con mi amiga en su negocio. 

Más tarde sería la última cena juntos. En familia. Los últimos abrazos de Maxi, el pequeño hijo de mi amiga, y los últimos berrinches también. Preparar todo y dormir. El camino a Barcelona me esperaba a la mañana siguiente, nuevamente en una ruta desconocida por personas que ya no serían familiares. 

El viaje sigue.

Córdoba y Granada

Córdoba y Granada

Me había despertado temprano en el departamento de Emilio y pensé por unos minutos que hacer. Sentí que no tenía ganas de viajar a Córdoba y que iba a extrañar Triana.

Pero ya tenía mi boleto de viaje en mano y Antonio me esperaba allí para mostrarme la Mezquita. Me levanté rápido, me di una ducha y trate de que mis tobillos no hicieran demasiado ruido al caminar por los pasillos del departamento así no molestaba a los que seguían durmiendo. La noche anterior había regresado desde Italia el "Americano" (Daniel? Damian? José? Soy pésimo con los nombres) un chico de 20 años que está de intercambio en el departamento de mi amigo y nos pusimos a charlar un poco: él en su español atravesado y yo en mi inglés de mierda. Una maravilla todo. Más tarde llegarían Luis - el sobrino de Emilio - y su chica y sentí que estaba ante un argentino que hacía 6 años vivía en España: su forma de hablar no era española-española y le alegro mucho que le dijera eso. 

Segunda pregunta de Luis fue: "y que piensas de los Españoles y la s conquistas a Latinoamérica y todo eso? Eres de los que lo ven mal o piensas de otra manera?" Listo. Directo al punto. Inmediatamente me cayó bien y pude saber que conectaríamos inmediatamente. Le di mi opinión al respecto (que es la misma que puedo dar adentro o fuera de mi país) y pasamos largo tiempo charlando y debatiendo al respecto de las opiniones que generan hechos que pasaron más de 500 años atrás. Bien resumido por mi amigo Emilio al agregar: "No se puede juzgar el pasado con la mirada y pensamiento del presente" opino exactamente igual. 

La última cena en Triana fue demasiado amena, los 5 disfrutamos de la comida, bebimos, nos reímos, hablamos de corrupción, hicimos comparaciones, nos volvimos a reír y por último disfrute de verlos comer alfajores y havanettes (conitos de dulce de leche) Havanna al punto que me tuve que reír de sus caras al probarlos. Claro, para nosotros es costumbre, pero para ellos es desconocido y era un manjar. Es lindo ver disfrutar a los demás con lo que hacemos, a ella les pasa lo mismo cuando uno prueba una comida típica y exclama: pordiosquebuenoqueestaestolaputamadre! (Así todo junto sin soplar ni respirar)

Nos despedimos y prepare mis cosas para el viaje que tendría el día siguiente. Tomar un colectivo de línea (el 21) hacia la estación de trenes. Y subir al tren. 

Me dió algo de nostalgia despedirme de mi amigo y lo trate de hacer rápido. Creo que nos quedaron un par de días más para seguir charlando y hablar más de nuestras vidas: 15 años aproximadamente de conocernos vía internet para recién vernos por primera vez este 2017. Poco sabíamos pero mucho disfrutamos de conocernos en persona y darnos el abrazo que nos debíamos hace tiempo. Me alegré - cómo se lo dije en varias oportunidades - de que se haya frustrado la visita en el 2014. No lo hubiese disfrutado como lo disfruté esta vez, y como diría mi Madre: "por algo fue Lisandro, por algo fue"

Viajar hacia Córdoba fue un recordatorio de los paisajes de mi Córdoba . Sierras y campos sembrados. Quizás con sutiles diferencias pero las similitudes le ganan. Antes de llegar a la estación de trenes (faltaban 4 minutos en un tren de alta velocidad) un ponja se paró en el pasillo y pregunto en inglés si debía presionar el botón verde para que le habrán la puerta y bajar.  Había algunos pasajeros antes que yo y cerca de el y le hacían seña que no. El tren había aminorado la marcha. Al ponja (o chino) se lo notaba intranquilo y decidí pararme para hablar con el. Le expliqué que debía esperar a que el tren llegara a la estación y le pregunté si viajaba a Córdoba. Afirmó sonriente y le dije que yo también. A eso, otro tren de alta velocidad pasa a los pedos por al lado y pensé que si el ponja lograba bajar (en medio de la nada) lo iban a levantar como "sorete en pala" tal como decimos los cordobeses. Cuando llegamos a la estación fue el primero en bajar se dio vuelta y me dio las gracias cómo 3 veces en inglés sonriendo. Llevaba solo una mochila. 

Antonio llegó minutos después y nos dimos el abrazo de bienvenida y fuimos hacia el auto a dejar mi bolso. Decidí ir con la mochila para seguir acostumbrándomea ella y su peso. Poca batería en la cámara y la Mezquita por delante. 

Córdoba no era Sevilla. Menos Triana. Era algo más moderna y ya me encontraba con calles más anchas, edificios y movimiento de "ciudad" como las que conocemos nosotros. Caminamos y nos dirigimos hacia la Mezquita a la que entramos y quedé nuevamente asombrado de la perfecta combinación ente el arte islamico y Cristiano en su construcción. Los moros (creo) tenían un exquisito gusto por la arquitectura y los espacios abiertos. En el caso de la Mezquita de Córdoba, cientos de columnas sosteniendo un techo para un lugar de adoración. Arcos. Grabados. Pisos gastados del paso del tiempo. La frescura interna relajándote contra el calor agobiante en el exterior te invitaban a sentarte en el piso y simplemente contemplar. 

Al llegar a la bóveda del altar Cristiano simplemente caí en el piso y quede con la cabeza mirando al cielo: cómo carajo hicieron todo eso? Antonio llegó después de varios minutos y le hice seña de que se sentará en el piso a mi lado a contemplar. Se rió y me dijo en acento español: "Perotutasloco?" A lo que insistí y accedió: "Alguna vez de todas las que has venido habías tenido este punto de vista?" Pregunté. "Jamás" respondió. Le dije que estamos acostumbrados a simplemente mirar y en la misma altura que creemos que debemos hacerlo, pero si cambiamos nuestra posición todo lo que vemos cambia. Y me respondió que estaba viendo detalles que jamás había notado. 

"Claro" pensé para mis adentros. 

"Lo mínimo, mínimo que deberían hacer todos los pisan este lugar es contemplarlo en silencio" agregué. - Querrás decir lo máximo. Me respondió. - No, lo mínimo. Eso sería lo mínimo que deberíamos hacer para estos lugares que no fueron diseñados para que cientos de turistas pasen y pasen sin ver. Estos lugares fueron construidos para la contemplación.

Entendió mi punto de vista y nos quedamos por varios minutos ahí en el piso frío de la Mezquita mirando los grabados y esculturas en mármol blanco de la bóveda cercana al altar. Podría haber estado horas ahí. 

Salimos y yo estaba en un estado de relajación total. Cómo si hubiese realizado dos horas de meditación profunda: el silencio en esos lugares sagrados y tan cargados de energía puede pegarse a tu cuerpo y dejarte simplemente flotando en el aire. Largá la cámara, aminorá el paso, no hables, y anula tus oídos incluso. Observá. Sentí el espacio y pensá porqué estás ahí. Rendí un culto a quienes estuvieron antes que tí y agradece tener la posibilidad de pisar esos lugares. Cientos de años de historia te están mirando a tí, y se sienten felices de que les devuelvas la mirada de adoración. 

Salimos y nos fuimos a caminar por las Juderías Cordobesas: mucho más grandes que las de Sevilla. Casas blancas por doquier pero sin tanto "adorno" (como lo llamó Antonio) en sus paredes y balcones: muy pocas casas con macetas de malvones y geranios. Cada una tiene su estilo y personalidad (me refiero a las de Sevilla y las de Cordoba) y yo sé cuáles son mis favoritas. Ambas, hermosas. 

Decidimos almorzar en un bar típico de Cordoba y después de charlar por largo rato nos volvimos en busca del auto para emprender el viaje hasta el pueblo natal de Antonio a pocos kilómetros. El paisaje bellísimo. Campos sembrados de Olivos, de trigo, en constante movimiento en hermosas lomas que invitaban a no dejar de mirarlas y cada tanto, allá un casa blanca de dos plantas con algunos árboles haciendo sombra a su lado. Bello. De pintura. Así todo el viaje. Por allá un puente altísimo cruzando un valle y autos que lo cruzaban en la dirección contraria. Todo invitaba a relajarse. 

Bellísimo. De verdad. 

Al otro día viajaríamos a Granada. Tristeza grande la mía fue encontrarme sin entradas para visitar la Alhambra: con mucho tiempo de anticipación por internet hay que comprarlas. Igual, Granada sería visitada. 

Llegamos y supe en el mismo instante que la pisé que me encantaría también (no tanto como ya saben que ciudad...). Grande. Avenidas. Pero con historia. Mucho movimiento. Y edificios antiguos por todos lados. Bares. Negocios de comidas. Detalles visuales para disfrutar y una energía que se podía sentir en las veredas. 

Decidimos ir caminando hasta el Mirador de San Nicolás desde donde se podría ver la Alhambra en toda su magnitud. Veredas de piedrasen subida por callecitas muy angostas entre casas de paredes blancas en un zigzag interminable para llegar al famoso mirador. Valía la pena. Antes entramos al patio de una típica casa de Granada que simplemente era una delicia: malvones, rosas, pisos de cerámica roja, paredes blancas y tejas en el techo. Ventanas pequeñas para proteger del calor externo interiores que invitaban a sentarse y quedarse ahí por horas. ¿Se podría ser feliz en un lugar así? Sin dudas. Allá al frente, la Alhambra y detrás de ella Sierra Nevada con sus picos blancos eran un marco de postal. 

El sultán que decidió construir semejante palacio sobre el pico más alto del Valle no fue tonto al acercó con semejante entorno: desde ahí podía observar cualquier intento de invasión y disfrutar de la vista maravillosa de una sierra que lo protegía y rodeaba.  Granada era sin dudas impresionante. 

Solo teníamos pocas horas para estar y disfrutar de esta ciudad porque debíamos volver. Decidimos bajar tomando un pequeño bus que apenas pasaba sin tocar las paredes de las casas que bordeaban la calle sin veredas. Nos bajamos cerca de la Catedral y decidí no pagar un euro más por la Fe. La Esperanza de Triana me iba a perdonar. 

Caminamos y decidimos sentarnos en un bar "El Cepillo" a metros nomas de ese punto de interés, y nos armaron una mesa afuera con muchísimas más personas que disfrutaban de su almuerzo. El día no podía ser mejor. 

El menú consistía en Entrada, Plato Principal, postre y bebida. La entrada podían ser desde spaghettis con salsa pasando por pescados hasta potajes variados.  De entrada no tenían nada: era un plato en sí. Me decidí por el potaje variado y Antonio por huevos fritos con papas. El potaje era un exquisitez: verduras frescas en una especie de sopa espesa con garbanzos y una rodaja de morcilla flotando. Si, morcilla, leyeron bien. Menos esto, lo demás me lo devoré. Pasa que la morcilla para nosotros es para comerla de otra manera, y media hervida no parecía Santo de mi devoción. Ahora que lo pienso "debería" haber hecho el intento, pero tenía miedo que termine largando todo ahí mismo delante de la vista de todos. 

Plato principal: albóndigas con salsa y papas fritas. Terribles de buenas. 

Y para tomar quise probar el famoso "Vino de Verano" de la zona: un tinto con rodajas de limón y rebajado con gaseosa de limón. El mozo también ofreció Sangría. Ante mi cara de duda me explicó la diferencia entre el Vino de Verano y la Sangría y no me hizo dudarlo: esta última zumo de duraznos, algunos trozos de frutas y un "poquillo" de canela ganaron por goleada. Trajo los dos vasos y deseé tener una jarra. Quecosamáricapordió!

De postre: Natilla. 

La temperatura estaba increíble e invitaba a seguir ahí por horas, simplemente disfrutando el no hacer nada. 

Decidimos volver, Antonio tenía que hacer algunas cosas así que emprendimos vuelta. Pasamos por el puente que horas antes habíamos visto desde lejos y la vista no fue menos espectacular. 

Ya debía pensar en Valencia y seguir el viaje. El día iba terminando. Sin éxito en conseguir pasajes de tren, me conformé pensando que los más de 500 kms serían la excusa para escribir y pensar más. O menos. Después de todo, el verle el lado positivo no depende del medio en el que estamos sino de cómo decidimos verlo. 

..."Que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisa"... canta Chavela Vargas una canción de Sabina en mis oídos.. que nada te pese y que no tengas apuro por encontrar lo que unías aún no sabes lo que estás buscando.

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Catedral y La Plaza de las Setas

Catedral y La Plaza de las Setas

Me acaban de putear en Chino. O eso creo. Y sino me cuerearon mal. Quedar entre medio de un grupo de chinos en la cola para entrar a la Catedral implica que si se te empiezan a colar, mínimo perdiste 30 lugares: llegan a montones. Y cuando llegue a la cola, una primera parte llegó, luego yo, y luego la otra mitad. 

Hasta ahí todo bien. 

Pero se iban haciendo los distraídos y se iban metiendo adelante. "Total, somos todos iguales" deben haber pensado. Error! Mi punto de referencia era la cámara fujifilm que el chino de adelante tenía. Y la doña que se había atado un pañuelo a la cabeza atrás mío. Yo era la mitad.

Cuando comenzarona mandarse adelante unos 5 o 6 y venían por más se escucho de mi boca: "Ehmmm no no, please keep your place. Be respectful " me imaginé que no hablaban inglés pero no iba ahacer alarde de mi Chino Mandarín (bueeeena!) así que una señora quizásentendió o interpretó lo que dije y las de cagó a pedos a las de atrás que se habían colado y volvieron a sus lugares. También les pudo haber dicho: "quédense atrás que el pelotudo este que se cree mejor que nosotros y ridículamente vestido va a hacer lío"

Recupere mi lugar, el Chino de la Fujifilm no paraba de mirarme la cámara de reojo hasta que fue más evidente entonces se la acerque y me hizo seña de que quería saber que lente usaba: 35le respondo en inglés. Entonces hizo seña con ambas manos separándolas como diciendo: angular. Yo señalé su lente y vi que tenía un 16-55. El mío era mejor. Jajajjaja igual miarando hacia adelante ya me quitaron como 10 lugares. Se teletransportan estos culiados.

La Catedral.

Cuando ellos ya estaban rezando de rodillas y confesando sus pecados, nosotros seguíamos viviendo en chozas y cazando con palos. Bueh, no todos porque los Incas y Aztecas grandes obras hicieron. Pero ves estás tremendas columnas y arte y te quedas mudo. 

No sé porqué siempre me imagino cómo eran sus vidas en esos entonces sin la masividad de turistas caminando sin mirar por el simple hecho de cumplir y tachar de una lista un lugar más visitado. Pasillos estrechos con techos bajos que terminan en la gran bóveda de la Catedral de Sevilla deben haber servido de Camino para los monjes y curas que había anotaban este impresionante espacio. Los pisos gastados, metros y metros de piedras apiladas unas sobre otras y pegadas con una extinguida mezcla de cemento que forman curvas, líneas, arcos, y más ejemplos arquitectónicos que forman en conjunto este increíble espacio. ¿Que tan pequeño se siente uno aquí dentro? Demasiado. 

La necesidad imperiosa de agradar a Dios con tamaños espacios reflejo de lo que suponía debía ser la fé del pueblo hacia él y - porque no - del poder que tenía la ciudad ante los demás. El punto de referencia para los navegantes del Río Guadalquivir y de los caminantes que llegaban desde tantos lugares a una de las ciudades más importantes de España. Y con más historia. 

Aquí yace el Almirante Cristóbal Colón, quien fue la cara visible de quienes descubrieron América. Aquí están sus restos sostenidos por cuatro gigantes que sostienen su ataúd cubierto majestuosamente por una manta tallada. Es impresionante. Tal la importancia de Colón que se disputaban donde debía ser enterrado. De aquí salió y trajeron sus restos desde Cuba para ser depositados en esta Catedral: la de Sevilla. 

Vale la pena pagar para entrar a este lugar. Sentarse. Mirar los detalles de las piezas talladas y los altares. Las pinturas, las estatuas. Sus pequeños patios con fuentes para beber agua. 

Observo a niños que parecen ser de un colegio a paso agitado diciendo al pasar: esto es aburrido y viejo.  Claro que es así para ellos. No tienen la más minima idea de la dimensión de lo que están viendo. Si solo supieran el trasfondo seguramente les cambiaría la idea de lo que opinan. Así es con todo: cuando tenemos más información podemos comprender mejor el porqué y el cómo. Y para qué. 

Después de "harto tiempo" (como dirían los chilenos) decidí salir y al pasar por el Archivo de Indias decidí entrar sabiendo que era gratuita la entrada. Aquí se conservan todos los documentos desde el descubrimiento de América hasta no hace mucho tiempo. Un registro documental de todo lo que se encontró - y según ellos - con una fuerte objetividad debido a quejas de aquellos entonces de cómo había sido la Colonización y también lo que se contaba de ella. Todos esos archivos están disponibles al público vía web. 

No hay mucho para ver más que espacios inmensos, y antiguos documentos de "Las Indias" pero vale la pena visitarlo. 

De ahí caminar bajo el sol de Sevilla hasta la Plaza de Setas (o de los champignones como la escuché decir a una española delante mío) 

Una es cultura, monumento, espacio de diseño orgánico que generó polémica tanto por la ubicación como por el dinero que el Ayuntamiento gastó en hacerlo según me comentó Emilio. No me sorprende: si se hace porque se se hace y si no porque no. En todas las ciudades lo mismo. Opino que este tipo de obras no hace más que contribuir a la enorme masa turística que se acerca a Sevilla. 

La obra es hermosa de verdad diseñada por el Arquitecto Alemán Jürgen Meyer. Miles de paneles de madera recubierta y unidas por millones de pernos asentadas en estructuras de cemento hacen una atracción en si para quienes disfrutan de la arquitectura - como yo - y de los que buscan vistas hermosas de la ciudad de Sevilla. Lo genial de esta ciudad es que no hay edificios altos y mucho menos rascacielos a excepción de la torre diseñada por Pelli - Arquitecto argentino - que rompió la ordenanza del Ayuntamiento que no podía haber edificios más altos que la Giralda. Igual está torre (bastante común y nada espectacular como otras obras de Pelli) está bastante lejos y no compite en el mismo espectro visual que la Catedral, su campanario la Giralda o las Setas. 

Las Setas tiene un mirador que es una pasadizo que recorre casi todas las copas de éstas y desde donde se puede ver a Sevilla desde diferentes puntos. Me puse a charlar con dos chicas que eran de Holanda y me pidieron que les haga una foto. También hay un bar-restaurante y con la entrada te regalan una bebida fría. Buenísimo. 

Ya se me acerca el final de mis días en esta bella ciudad que tanto me ha conquistado. Se acaba de parar frente a mi del otro lado del vidrio un niño de color con una cámara colgando y me dió emoción verla y me sonreí: fue mi primera cámara hace mil años, una Kodak DX6490 con la que tomé fotos increíbles. Sus 4 MP fueron los mejores megapixeles se he visto en esa cantidad y me acompañó a varios viajes cuando ni siquiera pensaba en ser fotógrafo. Le hice señas a su hermano mayor y entró al bar a preguntarme que era lo que quería decir: no hablaba español u poco inglés pero entendió perfectamente lo que le dije en inglés sobre todo que era una excelente cámara la que tenía y que lo felicitaba. Se sonrió y me dijo que era de Francia, le dije "Merci" y se fue. Le contó a su pequeño hermano y me sonrió desde el otro lado del vidrio. Ojalá haga muchas fotos hermosas de sus viajes…

Es mi ultimo día en Sevilla. Dentro de un rato Emilio y Fran vendrán por mí y merendaremos por algunos de los miles lugares que tiene esta hermosa ciudad, a la noche, cena despedida y prepararme para Córdoba.

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Esperanza de Triana - Semana Santa 2017 Sevilla

Esperanza de Triana - Semana Santa 2017 Sevilla

Ok. Fué mi primer contacto con la Semana Santa en Sevilla. Años 2017. Primero en la vida y el que no voy a olvidar jamás. Y es la primera de las más hermosas Vírgenes que he mirado asombrado, como un niño que tiene ante él  la maravilla pura.

"- ¿De donde vienes? - De Triana! - ¿A donde vas? - A Triana! - ¿Cual es tu nombre? - Esperanza de Triana! - Guapa! Guapa! Guapa!!" Gritan en coro al ver pasar la inmensa estructura que hace salir de sus aposentos a la guardiana de este orgullos Barrio: Triana. 

Es curioso lo que sucede en toda esta procesión. No es simplemente ver un Cristo pasar y una Virgen seguirlo. Existe un estado de contemplación hacia una belleza que parece cobrar vida, se le transfiere toda Esperanza a una imagen inmóvil pero que parece exudar vitalidad: ¿acaso está viva? Para la mayoria de los que están aglomerados a su paso, que se chocan, empujan, estiran brazos para tocar su Paso, y contemplan con ojos alegres a quienes desde lo alto pareciera mirarlos directamente a los ojos, la Esperanza de Triana es un miembro más de sus familias (María Santísima de la Esperanza de Triana para ser específicos en su nombre) como explicó mi amigo Emilio y Fran -  a quien una vez al año ven salir a la luz, desparramando su el poder de su nombre por muchas calles de Sevilla para volver victoriosa y elegante al barrio que le pertenece cruzando el puente desde donde puede mostrarse orgullosa de su belleza y poder. Guapa! Bella! Claro que lo es!

Y no es un concurso - aunque hay un ranking de las más bonitas y ya sabemos cual es la ganadora aquí -. Pero la devoción hacia una u otra imagen hace que se le vean todas sus fortalezas: el color de piel, la mirada, las lágrimas que caen por sus mejillas, la dulzura o firmeza de sus ojos, el sentimiento que transmite, su impresionante vestimenta y manto que la cubre - tiene dos vestimentas de Ceremonia para salir fuera de su lugar de descanso una vez al año - la forma en que se desplaza - con críticas buenas y no tan buenas en ambas medidas - porque a una Belleza como la Esperanza de Triana se le exige demasiado y buscan en ella la perfección que en este mundo carnal no existe para luego, aceptar que más Guapa que ella no hay.

La primera que ví. La primera de la que me enamoré. La Señora de Triana. La más antigua de los devotos - por encima de la Macarena, su competencia - la protectora de los Marineros, aquellos que llevan la comida a la mesa y que han encontrado nuevos mundos. La Esperanza es lo último que se pierde, y no queremos perdernos de ella. La que va detrás del Cristo de la Tercera caída cargándo la pesada cruz, vigilado por el guardia Romano y su impresionante caballo.

Ella viene por detrás. Como la esperanza de que todo sufrimiento algún día desaparecerá. Porque  es lo primero que tenemos al nacer y lo último que deseamos perder antes de partir.

Guapa! Guapa! Guapa! Gritan 3 veces al pasar. Cómo si con esa cantidad fuese suficiente. Es la más hermosas de la Vírgenes que representan a una sola pero que en Triana tiene su mejor versión. Bella! Bella! Bella! Gritan con el tono Sevillano tan característico. Hombres, Mujeres, niños. No hay aquí silencio o formalismos: la Esperanza de Triana exuda vida y pasión. Su paso es ágil. Genera aplausos y vitoreo, mientras la banda de música acompaña con "Siempre la Esperanza" haciendo que cada capilar del cuerpo se erice y las lágrimas comiencen a caer.

La Esperanza de Triana. Mi Virgen desde hoy. La primera. De un Viernes Santo a un Lunes cualquiera y podría verla todos los días. Contemplarla. Mirarla y pensar en ella. ¿Me he enamorado Sevilla? No, me ha flechado La Esperanza de Triana, desde el corazón de su Reino, el único e inigualable Triana, orgulloso como su Reina. 

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Día 3 ½: El Alcázar y Plaza de España

Día 3 ½: El Alcázar y Plaza de España

El Alcázar es... impresionante. La residencia Real y sus Parque es bellísimo. Sus espacios, sus azulejos, la arquitectura. Cuanta belleza! Pasé la mano por cuanto azulejo estaba a mi alcance. Imaginé como los hacían. Levante mi vista y vi el trabajo maravilloso en los techos y el increíble arte en madera incrustada con piedras en sus persianas. Imaginé la corte ahí adentro, protegidos en sus gruesas paredes que no dejan pasar el calor. Las pinturas. El arte turco mezclado con otros en sus paredes y grabados en piedra y mármol. ¿Cuantas manos pasaron por ahí? Pasillos, escaleras, habitaciones inmensas y techos inalcanzables. Todo bello. Sentarse y mirar. Podría perder un día en este lugar ganando de todo. 

Ya me descalcé. Me acosté en un blanco de un parque de cemento con azulejos. Tiene el tamaño perfecto para mi cuerpo. Arriba mío dándome sombra, árboles. Inmensos. Verdes. Más arriba el cielo celeste despejado. Cada tanto pasan los carreros con sus caballos y turistas sentados en sus sus cuidados carros. 

Creo que el Parque es inmenso. Yo estoy casi en la entrada. Estoy feliz.  ¿Quien no podría estarlo acostado debajo de un árbol y con olor a bosta de caballo que cada tanto viene?? Ah y sumale el canto de los pájaros. Ya veo que me caga uno y estoy completo porque dicen que significa "plata". Ni al Quini 6 puedo jugar acá y para los casinos no sirvo. 

Me vine caminando rumbo a la Plaza España después de sentarme en otra plaza a comer un sándwich de jamón y queso enorme y tomarme un agua mineral: lección? No compren gaseosa cuando tienen mucha sed, se calienta y es intocable. Agua. Pienso seguir viendo azulejos y colores. Dicen que "e'beíiissima"así que pienso disfrutarlo. 25 grados más no puedo pedir. 

¿Que le está por dar al caballo ese hombre? Un sándwich?? Ah no, se lo comió el. Claro, el pobre animal que se cague. Por un momento me ilusioné que tenía una bolsa con alfalfa en el carro... en fin sigo acostado acá. Todavía no me cagó nadie.

Ahhhh! Una gitana me ha parado! Y me leyó la mano a lo cual me largué un par de carcajadas (esa tenía de lectora de manos como yo título de astronauta): me dio 29 años - le di un beso - me dijo que no tenía problemas, que era feliz, que me iba a casar con una señorita - le chanté otro beso - y que tenía alguien que me envidiaba. Y no se cuantas cosas más. Luego de un par de carcajadas le dije que le iba a dar unas monedas y se quejó pero le dije: mira bella, me has errado como a 5 cosas y tú quieres que encima te pague? Me estoy yendo al supermercado a comprar comida barata y quieres que te de un billete? Te conformas con unas monedas y listo. Me reí, le agarre la cara con las dos manos y la besé. Le di un euro. 

Si quieren pueden jugar al 47 que me lo dijo. Si ganan me depositan algo... 

Llegue a la Plaza de España: cada provincia representada en un fresco pintado en un medio círculo inmenso con una gran fuente en el medio. Un canal entre ambos permite ser navegado pasando por puentes peatonales . Hermoso. Vi a algunas personas sentadas en la fuente con los pies en el agua y pensé: si aquellos son suizos o alemanes y están metidos en el agua, seguro que se puede hacer. Así que me acerqué, saludé y pregunte si estaba buena. La chica con una gran sonrisa me responde diciendo que estaba increíble. Genial! Entonces esto sería como un hotel 5 estrellas después de haber caminado toda la mañana agregué. Y gratis! Respondió ella. Reímos los tres y pregunte de donde eran: Alemania. Estaban por dos días en Sevilla y luego seguían Camino hacía Málaga, Valencia y más. En varias íbamos a coincidir.  Mis pies felices de estar metidos en agua cristalina fresca sobre piso de mármol. 

Cuando se fueron una familia con dos niñas llegaron: madre e hijas se metieron en el agua y comenzó la guerra de salpicaduras. Aproveche e hice un par de fotos. La madre era la peor de todas, mientras el padre las retaba a las tres y decía pues basta! Basta ya! Cuando terminaron mojadas completas me pregunto si había salido alguna foto y me dio su mail. Le cobré 100 euros y le dije que se las enviaba. Ojalá!!!! Lo último su es verdad, y esta noche se las envió. 

Hace cuanto que no me sentaba al sol? No pienso en nada. Solo estoy sentado al sol, que se siente bien y disfruto este momento.

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Día 3

Dormí algo más de 5 hs. Me despertó el sonido de una bolsa de plástico pero no pude identificar si era de la calle o venía de algún lugar del departamento de Emilio. 

Silencio. 

El departamento de Emilio queda en un tercer piso por escalera. Esta a solo pocos metros del puente de Triana que separa a esté orgulloso barrio del resto de Sevilla. Ellos no se consideran incluso parte de Sevilla: son de Triana. Cientos de años atrás, el mismo río Guadalquivir los separaba pero con un muro y había que cruzar en balsa a las barriadas, hoy Triana. Me gusta estar en un barrio con orgullo y personalidad que adquirió por años, tienes algo de que diferenciarte del resto. Lo mismo sucede con los que viven en la República de San Vicente en Córdoba. 

Cuando llegué hace... parece que hace semanas que estoy aquí... cuando llegué ayer por la mañana y entré a su edificio me recibieron los azulejos a los bordes de la pared. Colores. Dibujos. Pinturas hechas a mano. Que exquisitez pensé. Y vinieron a mi mente mis 3 mujeres: Abuela, Madre y Hermana. A las 3 por igual les encantaría. Puedo ver las manos arrugadas de mi abuela tocándolas suavemente y sonriendo... si pudiese la traería a ella. Siempre fue un sueño viajar a España con mi abuela. No sé porqué. Y ya se me empezó a nublar la vista mientras hago la cola para ingresar al Alcázar.

Mierda. 

Ok. Trato de distraerme y volver donde estaba. Los azulejos. 3 pisos de escaleras medio en espiral. Un edificio viejo de esos que tanto me gustan. No hay rastro de yeso o durlock aquí: todo es ladrillos, cemento y pintura. Todo tiene su Historia. Aquí vivieron los padres de Emilio y aquí sigue viviendo él en el mismo lugar donde vivía con ellos. Un departamento enorme, varias habitaciones y ventanas a la calle, la que cruza directo al Puente de Triana. Abajo, bares y negocios y árboles de toronjas. Naranjos para ellos. Hermoso todo. 

Estiré la mano y agarré mi celular. Entre la hipermetropía que tengo y las lagañas matinales, creí ver que eran las 8 y algo de la mañana: se habrá despertado Emilio? Escuché un ruido en algún lugar, decidí levantarme y caminar descalzo por los pisos viejos del departamento. Estaba en la cocina con cara de dormido y cansancio: no había podido dormir. Y debía trabajar hasta las 20:30 de hoy. Parado. La muerte. Eh, trabajo al fin.

Me duché, organice mi mochila y cargue todo. Decidí salir a la calle con el peso con el que estaría todos estos días para acostumbrarme. No desayuné para poder estar listo y salir a la calle y acompañar a mi amigo al trabajo. Uno de los que tiene. 

Sevilla estaba vacía. Triana aún más. Casi las 9 am y existe un hermoso silencio que llena todo. Las veredas y calles ya están limpias y lavadas. Paso firme por el puente y llegamos a Sevilla. Esperen. Ya creo que estoy en otra ciudad yo también? Triana me ha conquistado. 

Me despedí de mi amigo en la puerta de su trabajo y decidí buscar un lugar para desayunar tarea nada fácil para un turista donde necesita en principio comer lo que está acostumbrado a comer y pagar por eso lo que considera un precio justo. Bastantes opciones en una zona típicamente turística y no podía saber si el precio de un café era un buen precio o exagerado. Entre la comparación de Starbucks's y un café local me di cuenta que era exagerado. Y mi
amigo Gabriel me dio sus precios de referencia Suiza. Suficiente. Me senté, pedí un té con leche (bien!! Por fin alguien que pregunta si quiero té CON leche o té DE leche!!) y para masticar las opciones eran tostadas o pan con salame, chorizo, jamón... me decidí por el chorizo en tamaño grande pensando que estaría toda la mañana caminando. Gasté más 2.5€ y me dije que sería el primer y último día que haría esto: mañana desayuno en el departamento o compraré un pan enorme en la panadería del frente y tomare un té en la calle. Espero que el espíritu de Turista se apodere de mí. Cada duro cuesta como cada paso dado. 

A mi lado una señora elegante espera desayunar. Al frente la ciudad y las vías del tren. Tiene dos tazas y es claro que espera a alguien. Una linda mujer con camisa liviana y pelo a los hombros con algunas canas ya. Dos perros salchichas la acompañan, tienen sus años por las mismas canas en el hocico y porque están con algo de sobrepeso. ¿Será de aquí o habrá viajado con sus mascotas? Al rato llega a quien esperaba y es evidente que es su esposo. El sol comienza a llegar más cerca de mi mesa y yo voy por la tercera taza de té con leche (eso es lo bueno de pedir eso para desayunar: siempre se sirve en jarra y alcanza para más de una taza)

Decidí visitar el Alcázar. Ok, tengo que pagar, pero hay que hacerlo para algunas cosas: visitar Sevilla y no pisar uno de sus Patrimonios de la Humanidad sería un pecado. La fila de gente es larga. Italianos, franceses, un par de señoras rusas que me cruzan apuradas. ¿Alguien dijo Chinos? Ya conquistaron el mundo. Asúmanlo. Vienen en grupos enormes. Traductores y mapas personalizados para ellos. Yo solito. Yo mi mochila y mi almita. La pareja enamorada que se abraza y besa cariñosamente más adelante y otro turista solo como yo pero con ojotas al que envidio profundamente. Nota mental: comprar ojotas cuanto antes. 

Metros adelante, un enorme muro de piedra y ladrillos algo destruido me invita desde su arco central a ingresar a el Alcázar, la morada de los Reyes.

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Día 2 ½

Día 2 ½

Son casi las 2 am aquí y esto aún no termina. Acabo de entrar al departamento de mi amigo Emilio y comencé a descargar las fotos que hice desde la mañana.

Me he enamorado. Sevilla me ha deslumbrado. Y he estado sólo un día.

No ha quedado ni Virgen ni Cristo por ver, y seguramente esta noche soñaré con Nazarenos que me acompañan por los caminos que decida recorrer. Nazarenos con trajes de terciopelo y bordados impresionantes en sus pechos. Con cirios iluminando el camino. Que locura por Dios esta celebración de Semana Santa en Sevilla. Simplemente no se puede describir con palabras.

Familias, niños, curiosos, creyentes y no creyentes. Todo el mundo en la calle que es un mundo en esta hermosa ciudad. 

Me he enamorado. 

He llorado escuchando la marcha de la banda al paso de la Esperanza de Triana, el orgulloso barrio donde vive mi amigo. La más bella y guapa de las Vírgenes. Se me erizó la piel al escucharla y comencé a llorar al paso de ella, mientras trataba de hacer fotos. Atrás mío al darme vuelve ví como una mujer también lloraba y trataba de que no se le note. Porqué estará pasando? O mejor dicho... que me pasa a mí que me emociona esto hasta el llanto?

Allá la ví partir de espaldas a mí a la Esperanza de Triana, guardiana de los Marineros. Allá, erguida montada sobre su Paso con 36 hombres debajo que la elevan a lo alto para que el público la aplauda al pasar. Yo quedé atrás y me sequé las lagrimas y me quedé solo ahí, rodeado de gente, pensando que estaba sucediendo a mi alrededor.

¿Porqué creemos? ¿En que creemos? ¿Porqué estas festividades nos movilizan tanto?

Emilio me dice: "...el pueblo puede estar muriendo de hambre, pero a estas estructuras no les falta ni un brillo, oro, plata y flores..." A lo que respondo: la historia de la Humanidad amigo. Desde los Egipcios: esclavos construyendo impresionantes estructuras para adorar a sus dioses, dando lo que no tenían para agradarle y que de alguna manera asegurarse que aunque sea un poco sea devuelto... y en caso de que no, el dar por dar sin esperar nada a cambio, por el simple hecho de creer en algo..."

Creer.

3 hs he dormido de las ultimas 48 hs. Estoy demasiado cansado pero la curiosidad me pide más. ¿Es esto real?

Sevilla me ha enamorado. Me ha golpeado en el pecho como pocas cosas lo han hecho. Por algo quería estar aquí.

Mañana es otro día que me encontrará recorriéndola sólo. Una nueva experiencia.

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Día 2: Hala! A Sevilla pué!

Día 2: Hala! A Sevilla pué!

Día 2. Hala! A Sevilla pué!

Me despertaron unos gritos. Discusión. Voz de mujer. Traté de entender que pasaba en esos segundos en que ya me había olvidado donde estaba y me refregaba los ojos como despegándome un kilo de cemento fresco que me habían tirado encima desparramado en el primer asiento del bus que me llevaba a Sevilla. 

El conductor del colectivo ya no estaba, al parecer ahora había una chofer mujer con un peinado al estilo del personaje de la madre de That's 70 Show. Fue lo primero que noté. Discutía con alguien que estaba afuera del colectivo. Había parado para cargar combustible y los que quisieran podían bajarse a comprar algo en una especie de parador. Todo esto creo que es así porque yo seguía roncando y babeando adentro. Le explica que "pallá! pallá!" Iba a ir el colectivo mientras hacía enérgicos movimientos con los brazos. Se enojó bastante. Pude intuir que la chica que estaba afuera había querido subir al bus en movimiento mientras lo cambiaban de lugar en el estacionamiento. Suficiente para que la chofer explote. Y con razón: si le pasaba algo a la pasajera, ella era la responsable. Así le dijo.

Creo, creo que era la misma chica extranjera que me había preguntado antes algo a mi. Lo qué pasa es que es difícil estar en un país que no se habla el idioma y menos se conocen todas las reglas, a la madrugada, y con el temor de perder el bus y quedarte mirando los surtidores de gasoil. Vos y tu almita. Solas. Ahí. Paradas. Solitas. Por pelotuda. Bueh esto último lo agregué de malo nomás. 

Después de hacer un par de maniobras, la chofer setentosa cargó combustible, cada tanto entraba al bus, hablaba sola y seguía haciendo sus cosas. Me dio la impresión de que era de esas personas que explotan y luego se dan cuenta y quieren hacer de cuenta que no paso nada sonriendo y... cafeciiiitooo?? Yo ni respiraba. Con eso te digo todo. No sabía dónde carajo estaba y temia preguntar. La mujer que venía a mi lado brillaba por su ausencia. ¿Ya se había bajado? Calculé entonces que deberían faltar unos 100 km para Sevilla porque era donde ella se bajaba. 

Ningún faltar 100 kms. Allá estaba con los desertores que se bajaron a comprar vaya a saber que cosas ricas que por suerte no me entere en el parador. Subieron y seguimos viaje. 

Le pregunté a la señora cuánto faltaba más o menos y me dijo: "y... como una hora larga". Me quedé pensando que sería una "hora larga". Lo entendí minutos después en el mapa del teléfono: 1 hora con 45 minutos. 

Estoy comenzando a aprender medidas de tiempo. No es "casi dos horas" sino "una hora larga".

Son las 4:30 de la madrugada la ruta llena de carteles indicativos a Córdoba y Sevilla. Pienso en mi ciudad. Serán parecidas? Antonio me invito a que la conozca y Emilio me dijo que debería por ser la homónima de mi origen. Quizás vaya. Recibo el mensaje de mi amigo y colega Pablo de Venezuela que se entero que ando por acá, y que el está en Málaga. Sorpresa. Sería lindo verlo. Una sola vez en la vida lo vi cuando recién comenzaba fotografía y cada tanto nos hablamos por Facebook. Y sería lindo darle un abrazo y saber de él. 

4:50 y entramos en La Carlota, cerca de Cordoba. Me hizo gracia. Nosotros tenemos lo mismo: Cordoba y La Carlota que está en Córdoba. Se lo comenté a la señora que venía despierta a mi lado y se sonrió (para mí diciendo no me rompas las bolas con boludeces) y me dijo que si sabía de Cordoba pero no de La Carlota. Si señores, tenemos La Carlota pero no se parece a esta Carlota: un boulevard seco (separado sin árboles) con casas antiguas a ambos lados de dos plantas. Me hizo emocionar un poco porque supe que le encantaría a mi mamá: casas viejas, pinturas gastadas, ventanas grandes, balcones y alguna que otra toalla o sabana colgando por ahí. Todas en colores claros, amarillos y ocres gastados por el tiempo. Hermoso. El boulevard lleno de mesas y sillas de bares. De golpe los vi llenos de personas charlando y tomando cervezas mientras picaban algo. Me imaginé la escena. Me gustó. Me dije que podría ser director de cine y después me di cuenta que estaba divagando. Se bajó una sola pasajera. Y seguimos la ruta hasta entrar a la provincia de Tarararaaaaa! Sevilla!! Olé! 

A esto Emilio que me escribe que anda ahí con la procesión del Gran Maestre y no se que más para luego ir a buscarme a la estación de colectivos. Hoy nadie duerme en Sevilla. Yo les hago el aguante desde el colectivo. Y como me dio cosita eso del Gran Maestre y caí en la cuenta que estamos en una semana espiritualmente de mucha energía, agarre mi cruz de San Benito y la sostuve fuerte en mi puño derecho y le pedí que no me abandonara. A esto la doña del asiento del lado ya está roncando. 

Me doy vuelta y están todos con los cogotes doblados durmiendo con la jeta abierta: las chinas, los hippies yankies que vienen al lado, todos. El único pelotudo despierto soy yo. Les hago el aguante a los que andan de procesión con El Gran Maestre en Sevilla. 

Es que se me fue el sueño. Estoy cansado con solo 3 hs de haber dormido en 48 hs pero quiero ver cuando ingrese a Sevilla. Suena a que llego al edén. Yo quería venir acá. Yo quería venir acá si o si. Y estoy llegando.

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