No voy a hablar de lo obvio. Sólo voy a decir que a medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta qué es lo que me moviliza hacer lo que hago.

Como leer un libro, el registrar un Casamiento es descubrirse también: en lo que nos identifica, en lo que nos une, en lo que no. Quizás por eso es que me gusta relatar lo que siento sobre las personas que conozco. 

Ninguna de las palabras que comparto son inventadas. Ninguna. Todo proviene de lo que los sentidos captan y tengo la enorme fortuna de que las personas que he registrado son las que deseo que estén conmigo. Para siempre. Y muchísimas de ellas se han llevado estas palabras en la primer página de su Fotolibro de recuerdo, y serán para ellos eternamente.

¿Tengo un estilo? No puedo decirlo yo. Son ustedes los que se conectan con mis imágenes y algunas de ellas los tocan de manera especial. Es maravilloso lo que sucede, y me lleva a pensar que hay algo más poderoso que simplemente un momento captado.

Como fotógrafo de casamientos trato siempre de captar a los parejas tal cual son, mostrando esos detalles, gestos, miradas que los hacen únicos. Mi registro es una mezcla de  fotoperiodismo con algo de registro clásico que comienza mucho antes de la ceremonia, desde el momento mismo de conocerlos.

¿Qué más puedo decir de mí? Que me encanta comer y me divierto muchísimo haciendo lo que hago. Más no puedo pedir.